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¡PASEN Y VEAN!

lunes, marzo 30, 2015

Más de 35000 millones de nucleótidos y 223 genes extraños no evolutivos.

Sigo con la hipótesis sobre nuestro origen alienígena. Y es que el hombre a diferencia del resto de los seres vivos terrestres en su ADN guarda 223 genes extraños que ningún otro ser vivo tiene, unicelular o pluricelular, animal o vegetal. Los investigadores y especialistas científicos han estudiado ésto de dos maneras diferentes: una con fondos público y otro con fondos privados. Y lo que en un principió pareció una transferencia lateral de genes entre bacterias y humanos mediantes infecciones, luego se tornó inviable. Según los estudiosos, la transferencia lateral se podría dar sólo entre seres unicelulares, de forma que una bacteria infectara un espermatozoide que luego fecundara un óvulo. Algo así como que te tocara la lotería todos los días durante un mes. Así, los especialistas determinaron que el ser humano se libró de la transferencia lateral hace como entre 600 millones o mil millones de años cuando pasó de ser unicelular a pluricelular. Entonces, ¿quién o qué puso allí esos genes?

Los científicos saben que el genoma humano se compone de unos 25.000 genes y que nos diferenciamos de los gorilas en 1% aproximadamente. Y que casualidad que 223 es aproximado al 1% de los genes que componen el genoma humano.

Es increíble que hasta los más prestigiosos investigadores y estudiosos del tema se pregunten por la causa que nos haga más humanos a nosotros y no a los simios. Es paradójico pensar en mutaciones genéticas, ya que el hombre existe desde hace 2 millones de años. Y para las mutaciones es tiempo suele ser tan elevado como eones. Y si damos rienda suelta a la imaginación y a la explicación más sencilla, por inverosímil que sea, la de los padres ingenieros genetistas.

¿Será verdad que una civilización foránea nos puso en el genoma la consciencia y la inteligencia? Da igual que fuera para usarnos como esclavos o para experimentar la evolución de un ser inteligente. La verdad es que estamos aquí, que nuestro crecimiento es exponencial al igual que el crecimiento de nuestro conocimiento y que dentro de poco saldremos a Marte. Conquistaremos Marte y tras seguir creciendo conquistaremos el universo... Bueno, a lo peor me aceleré un poquito. Veremos a ver si salimos ilesos del calentamiento global y de las tormentas solares. Quizás nuestros padres genéticos nos echen una manilla o incluso lo estén haciendo ya.

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